gfdhjdc

  Consumen más frutas y verduras, disminuyen el consumo de harinas y carnes.  
Un nuevo estudio realizado por el Observatorio de la ciudad de la Universidad FASTA, se propuso analizar los hábitos alimenticios de los jóvenes de la ciudad de Mar del Plata.

Para la realización de esta investigación, se trabajó durante el mes de septiembre con la población de estudiantes que cursan estudios superiores, terciarios y universitarios de la ciudad de Mar del Plata. “La alimentación es indispensable para vivir; necesitamos los nutrientes que proveen los alimentos. Ahora bien, la elección, elaboración, el instrumental que usamos y el modo en que lo hacemos, están vinculados a la cultura. La familia, religión, tierra, clima y tradiciones son algunos de los factores que influyen en la alimentación haciendo de ésta un acto cultural”, afirman desde el Observatorio.

Perfil de la muestra

La muestra está constituida por 337 jóvenes, en su mayoría mujeres con edades comprendidas entre 18 y 33 años, distribuidos equitativamente entre instituciones terciarias y universitarias de gestión pública y privada.

Según los datos, 3 de cada 10 personas no tiene en cuenta el valor nutritivo del alimento; el 40% de la muestra manifestó darle importancia solo a las calorías. Desde el observatorio expresaron que, “en lo que respecta a los productos industrializados, es probable que este hecho esté asociado a la incomprensión del rotulado nutricional. En cambio, cuando se trata de alimentos naturales, puede asociarse al desconocimiento sobre la calidad nutricional de los alimentos seleccionados en la dieta habitual por parte del consumidor”.

En cuanto a los motivos con mayor reconocimiento a la hora de tomar la decisión respecto a la compra, los jóvenes priorizan que el alimento aporte beneficios para la salud y ayude al control de peso. Además, entre las principales características que debe cumplir un alimento para ser considerado saludable se destacan: “No contener o tener poca grasa”, “Valor nutritivo”, “Natural”, “Bajo en calorías” y “Buen Estado”.

Respecto al consumo de carnes, el 51% de la muestra afirma haber modificado la cantidad de consumo de carne, disminuyendo, en su mayoría la cantidad. Mientras que, en el caso de las verduras, el 56% de los casos modificó su consumo aumentando la cantidad.

En relación a los hábitos alimenticios, más del 50% de los encuestados manifestó estar en proceso de cambio o haberlos modificado. Entre ellos se destacan: consumir más frutas y verduras, comer saludable, disminuir el consumo de harinas, y disminuir el consumo de carnes.  

Conclusión

Refiriéndose al valor nutritivo, los indicadores más tenidos en cuenta son los que corresponden a calorías, proteínas, vitaminas y minerales, además, es bajo el porcentaje de encuestados que tiene en cuenta las grasas al considerar el valor nutritivo de los alimentos. Los jóvenes manifiestan mayor conciencia en el control de las fechas de vencimiento, especialmente en productos lácteos, a diferencia de, los agregados de aditivos y conservantes en alimentos, que no se advierten como un aspecto a considerar.

Por último, más del 50% de la muestra afirma estar en proceso de cambio o haberlo modificado en pos de una alimentación más sana.