El cardenal Elio Sgreccia, presidente emérito de la Pontificia Academia para la Vida y miembro honorario de la misma, falleció esta mañana en Roma. 

Además de ser Presidente emérito de la Pontificia Academia para la Vida y miembro honorario de la misma, se lo considera como padre de la bioética católica y uno de los principales bioeticistas internacionales. Fue destacado como Doctor Honoris Causa de varias universidades, entre ellas la Universidad FASTA.

La Academia Pontificia para la Vida, a través del presidente monseñor Vincenzo Paglia, el canciller, monseñor Renzo Pegoraro, y el personal de la Oficina, anunciaron con tristeza su fallecimiento.

El comunicado de la Academia destaca que “desde el establecimiento de la Academia Pontificia, el 11 de febrero de 1994, el cardenal Sgreccia fue el alma protagonista, valiente y sabia de nuestra institución, apoyando y promoviendo las actividades de estudio y protección de la vida humana ante los desafíos planteados por la tecnología y el progreso biomédico”.

La Academia Pontificia para la Vida agradece el trabajo positivo y valioso realizado por el cardenal Sgreccia y afirma que “continúa en el camino trazado por el cardenal Sgreccia, con la misma audacia de captar los signos de los tiempos y dar respuestas a las preguntas sobre el significado de nuestra humanidad contemporánea”.

La contribución del cardenal Sgreccia a la aclaración de algunos temas candentes de actualidad como la donación de órganos, las células madre, la objeción de conciencia, el estado vegetativo permanente fue notable.

Entre las diversas obras del purpurado, cabe destacar el “Manual de bioética para médicos y biólogos, en dos volúmenes, que tuvo cuatro ediciones y muchas reimpresiones, y que también ha sido traducido al francés, español, portugués, inglés, ruso, rumano, búlgaro, ucraniano, árabe y coreano.

Entre los reconocimientos al Cardenal Sgreccia por su constante compromiso se encuentra el Premio Internacional para la Asociación de Ciencia y Vida que le fue otorgado en Roma el 21 de mayo de 2011. El Consejo Ejecutivo de Ciencia y Vida decidió por unanimidad conceder la primera edición de este premio al presidente emérito de la Academia Pontificia para la Vida como referencia autorizada de la escuela de bioética inspirada en el personalismo.