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Tecnología que transforma al ser humano

27 Oct , 2016  

Curri

Por Lic. roberto Curri, profesor de Tecnología II / @robertocurri

Ya no es ciencia ficción. Ya no es una exageración paranoica. El futuro del hombre es cada vez menos humano. El proceso de aceleración de la innovación tecnológica inevitablemente está llevando a una transformación de lo que conocemos como hombre. En los próximos años el cuerpo de las personas va a cambiar más de lo que cambió prácticamente en toda su historia. Paula Sibilia llamó a este nuevo protagonista “el hombre postorgánico”. Un hombre caracterizado por tener un cuerpo que en la era digital pierde su definición y solidez clásica. Se vuelve permeable, proyectable, programable.

El sociólogo portugués Herminio Martins sostiene que lo que estamos viviendo es una tecnociencia que tiene como objetivo superar la condición humana, buscando un ideal aséptico, artificial, virtual e inmortal. El primer ejemplo para describir esta situación no es nuevo y ya está naturalizado. Se trata del reconocido deportista Oscar Pistorius, cuyas dos piernas le fueron amputadas cuando tenía menos de un año. Sin embargo, la tecnología le permitió convertirse en uno de los atletas más importantes del mundo gracias a sus prótesis transtibiales construidas en base a fibra de carbono.

Lo que la naturaleza había establecido como un límite, la tecnología superó. Incluso, generó un profundo debate ya que algunos especialistas en deporte consideraron que las prótesis le daban ventaja sobre el resto de los corredores poseedores de un cuerpo “solamente humano”. Es decir, la tecnología le permitió tener más fuerza, más resistencia y más velocidad. El segundo ejemplo tiene que ver con la principal protección con la que contamos. Hace pocas semanas el MIT anunció la creación de una nueva piel sintética. Esta segunda piel se coloca sobre la piel natural del cuerpo humano a través de una simple crema, como la que usamos para protegernos del sol.

Específicamente se trata de un polímero sintético fabricado a base de silicona, cuyo objetivo es proteger la piel original haciendo que se mantenga más sana e hidratada durante más tiempo, escapando de esta manera a potenciales enfermedades. Esa piel falsa es una piel basada en tecnología. Estos dos ejemplos demuestran cómo lo natural y lo creado por la tecnología se están sintetizando en el cuerpo del hombre. Hay un poderoso interés en superar el carácter material del cuerpo humano, reconfigurar el concepto de lo vivo, luchar contra el envejecimiento y ¿por qué no? poner en jaque a la muerte.

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