comercio_

La mayoría de los consumidores compra alimentos en la despensa. Utilizan el efectivo y la tarjeta de débito. Se destacan la variedad de productos, el precio y la cercanía como factores decisivos. 

El Observatorio de la ciudad de la Universidad FASTA, desarrolló un nuevo estudio sobre el área de comercio minorista de productos alimentarios, circunscribiéndose a los hábitos de compra de los clientes en la ciudad de Mar del Plata.

“La venta al por menor, comercio minorista, es una actividad económica muy importante en la medida en que cumple una función de venta de bienes y servicios directamente al consumidor final. El comportamiento de compra de los clientes constituye una temática relevante para las empresas, ya que permite tomar conocimiento sobre las necesidades de los consumidores y los impulsos que llevan a éstos a tomar decisiones”, sostuvieron desde el Observatorio de la ciudad.

La muestra en base a la cual se realizó esta investigación estuvo integrada por 500 personas mayores de 18 años residentes en la ciudad de Mar del Plata, compradores habituales de alimentos. La recolección de datos se hizo durante la última semana de abril y primera de mayo de 2017.

Los resultados

Se consultó acerca del lugar donde realiza las compras de productos alimenticios indicando, según su mayor o menor habitualidad, tres opciones que señalan distintos tipos de negocio.

Del análisis de los datos donde manifiestan a qué tipo de comercio asisten en primero, segundo y tercer lugar, resulta que el mayor porcentaje de encuestados manifiesta comprar como primera opción en el Supermercado y en menor medida en la Despensa. Ahora bien, consideradas las tres opciones es mayor el porcentaje que lo hace en la Despensa. Según sexo, los varones van más a la despensa en primer lugar que las mujeres. La elección en primer lugar del hiper o supermercado es mayor en los más jóvenes, en tanto que despensa, supermercado chino o feria comunitaria son elegidos prioritariamente por los mayores de 61 años, siendo esto coherente con la cercanía de las despensas respecto de otros formatos.

En tanto, la mayoría de los encuestados indica comprar habitualmente en el mismo negocio. Las mujeres muestran más fidelidad a la hora de comprar que los varones. Lo mismo sucede con las personas pertenecientes a los rangos etarios extremos, los más jóvenes y los mayores son quienes indican que concurren siempre o casi siempre al mismo negocio.

En relación a las características que se tienen en cuenta en el momento de elegir el lugar donde compra, se destaca que la variedad de productos, el precio y la cercanía son decisivos. Además de los tres factores señalados, otros aspectos especialmente considerados se encuentran la higiene, la atención y las ofertas. El medio de pago, los descuentos de tarjetas y el estacionamiento aparecen como no decisivos. Las mujeres consideran en mayor medida que los varones atributos tales como precio, descuentos con tarjetas y medios de pago, en tanto que los varones atienden más a la disponibilidad de estacionamiento. El rango etario de mayor edad prioriza la atención, y no considera prioritarios los descuentos con tarjetas. La disponibilidad de estacionamiento es relevante para el grupo etario de 41 a 60 años.

En cuanto al momento elegido para hacer las compras, los datos obtenidos no indican un horario en el que más se realizan las compras sino más bien muestran que en la franja del medio día y la noche hay una disminución. Además revela que 2 de cada 10 encuestados habitualmente hace una lista de los productos, la mayoría lo hace sólo a veces o casi nunca.

La mayoría de los encuestados compra diariamente o día por medio. Aproximadamente la mitad manifestó no consultar precios habitualmente antes de realizar sus compras. Sólo una minoría dice hacerlo siempre y 4 de cada 10 lo hacen a veces. Quienes dicen consultar y comparar precios, siempre o a veces, lo hacen mayoritariamente caminando y observando en forma directa, y en menor medida, registrando la publicidad en televisión o a través de Internet. Según datos obtenidos por el mismo Observatorio de la ciudad en un reciente estudio, hay dispersión de precios en la ciudad según productos, tipo de formato de negocios y también según zonas. Este contexto inflacionario y con alta dispersión permite comprender que un alto porcentaje de encuestados manifieste no consultar precios antes de comprar ya que esto supone un extenso recorrido que lleva no sólo tiempo sino además esfuerzo.

La finalidad de la compra es sin duda el consumo, dato que resulta coherente con la frecuencia indicada por la mayoría. A la hora de seleccionar y comprar se tienen en cuenta ciertos aspectos que pueden variar según los productos. Para la totalidad de los productos propuestos dos factores resultan decisivos: la marca (especialmente en el caso de los lácteos y las bebidas gaseosas), y la relación calidad-precio.

En cuanto a los medios de pago utilizados los datos muestran como primera y segunda opción seleccionadas el efectivo y luego la tarjeta de débito. En cambio, es menor el porcentaje de uso habitual de la tarjeta de crédito, especialmente, en cuotas.

Además, quienes usan la tarjeta de crédito (n=173) manifestaron no haber incrementado su uso en los últimos meses (82,08%). Sólo 1 de cada 10 que compra con tarjeta de crédito o débito lo hace siempre por los descuentos de los Bancos; la mayoría dice que sólo lo hace por ese motivo a veces, o casi nunca. Esa razón explica que algunos manifiesten haber modificado los días en que realiza las compras. La compra de alimentos por Internet es, sin duda, poco frecuente, según los datos de la muestra (8,3%).

La última parte de la encuesta se propone indagar a qué se asocian los distintos formatos de negocios de venta de productos alimenticios, especialmente el Supermercado/ Hipermercado y la Despensa /Almacén. Al Supermercado se lo asocia con la variedad y las ofertas, y también con el horario y la posibilidad de usar distintos medios de pago. La Despensa remite a cercanía, y también a atención personalizada y productos frescos.

Según los datos obtenidos casi el 80% de los encuestados destina entre el 10% y el 50% de los ingresos familiares a consumo alimentario.